Mi arquitectura va unida al clima (nieve, lluvia, sol…): te sorprenderán sus casas-fábrica chacineras y te emocionarán sus empinadas calles con el sonido de las regaderas, por donde el agua cristalina y fresca de los neveros corre libre, y por la noche te arrulla como una nana.
La madera llega a su forma sublime con las “batipuertas” (medio portón hecho de madera que evitaba la entrada de animales o nieve a la vivienda), que semejan la barrera de un burladero, y no desmerecen los edificios más notables: Ayuntamiento, Iglesia Nuestra Señora de la Asunción y Ermita del Santísimo Cristo del Refugio.